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31/10/16

LA SAGA: IDEAS GENERALES Y OBJETIVOS

COLECCIÓN DE NOVELA HISTÓRICA NAVAL
“UNA SAGA MARINERA ESPAÑOLA”

LUIS DELGADO BAÑÓN



Ideas generales y objetivos de la Saga


La novela histórica naval es un género dominado por completo hasta el momento por escritores británicos. Nombres como Conrad, Forrester y, más actuales, O´Bryan, Kent, Pope,  y un generoso número  siguen la misma táctica: escribir una obra ambientada en los años de mayor eficacia naval britana, segunda mitad del XVIII y primer cuarto del XIX. Sin excepción siguen la línea de no tener en cuenta, a veces de forma vergonzosa, un mínimo rigor histórico y marinero. Inventan batallas, buques y nombres, al tiempo que consideran a todo aquel no nacido en las Islas británicas como un perfecto indocumentado en el arte de la guerra naval. Y de esta forma han vendido y venden millones de ejemplares. Aunque en mi opinión nunca hemos llegado a definir correctamente lo que es la novela histórica, para mí estos británicos producen lo que entiendo como historia-ficción.
La única serie española de este género aparecida hasta la fecha es la mía. Con “Una Saga Marinera Española” intento mostrar los momentos principales de la Armada desde la segunda mitad del XVIII, su momento de mayor poder naval, hasta la Guerra Civil. Me he impuesto como norma ineludible presentar un rigor histórico absoluto, incluso cuando nos vinieron mal dadas y ofrecimos la peor de las caras, como en el vergonzoso combate de San Vicente (volumen octavo). Es posible que dicha tarea me sea más sencilla porque he dedicado muchos años a la investigación histórica naval. De todas formas, no es difícil ceñirse a la realidad si consultamos nuestros magníficos archivos, donde podemos encontrar hasta el más mínimo detalle, con los nombres de cualquier dotación desde el comandante del buque hasta el último paje de escoba o criado particular.

Para novelar esos tres siglos me baso en las diferentes generaciones de una familia entroncada en la Armada, los Leñanza, una condición muy habitual en la Institución donde he servido cincuenta años. Se trata de los únicos personajes de ficción en mis obras. Comenzó el primero de la Saga como galeote, para continuar con su hijo de guardiamarina, después de haber falsificado el necesario expediente de limpieza de sangre. Este segundo miembro muere en Trafalgar y deja a su hijo, Santiago de Leñanza, proseguir al mando de la serie. Hasta la fecha, han aparecido en mis obras cuatro generaciones de esta familia y un miembro de la quinta asume la narración en la obra que estoy casi acabando de escribir (volumen 28º).

Además de exponer los momentos principales de nuestra historia naval, también intento dar a conocer el riquísimo lenguaje de la mar. No fue sencillo encontrar el compromiso adecuado. Lo digo porque si narrara una maniobra a bordo de cualquier buque con las palabras que se utilizaban en aquellos años, sería imposible comprender un par de líneas, incluso para los actuales hombres de mar. Por esta razón busco un equilibrio con algunas notas a pie de página y explicaciones verbales de mis personajes. Otras quedan en el aire, pero se pueden comprender y de esa forma la obra acaba por destilar un olorcillo a mar. Parece mentira que sea tan desconocida nuestra parla marinera, que tanta influencia ha supuesto en el lenguaje diario español. A través de la mar descubrimos, conquistamos, poblamos y defendimos un extraordinario imperio ultramarino a lo largo de tres siglos, imperio que perdimos en rápida sucesión cuando, tras la Guerra de la Independencia, quedamos sin fuerzas navales. En España se creó la primera escuela de mareantes con la Casa de la Contratación (1503) y el Colegio de San Telmo, ambos en Sevilla. Y con nuestros libros aprendieron a navegar casi todos los europeos en el siglo XVI. Por desgracia, llegaron después otras naciones empeñadas en disminuir nuestra obra, rebautizando con nombres ingleses, franceses u holandeses infinidad de accidentes geográficos descubiertos por españoles.

Como norma general, intento que cada obra presente un 25%  de episodios novelescos de mis personajes de ficción, un 25% de historia narrada por ellos mismos y un 50% de historia vivida en directo. En cuanto a temas generales he tocado hasta ahora la vida en Galeras, el Gran Sitio de Gibraltar (1779-83), la piratería berberisca, la Guerra a la Convención francesa, las acciones aliados con los franceses en los años de Bonaparte que se remataron en Trafalgar, la mal llamada Guerra de la Independencia, las independencias americanas, las Guerras Carlistas, Guerra de la Cochinchina, Anexión y Guerra en Santo Domingo, Expedición de Castigo a México aliados con Francia e Inglaterra, así como otros temas de interés.

Creo que con este resumen puedo ofrecer una idea general de los objetivos que trato de cubrir con mi colección de novela histórica naval. El volumen 26º ha sido el último publicado por editorial Noray, empresa que acaba de finalizar su actividad, y se encuentra recién publicado el 27º por la editorial Good Books, donde aparece el papel de la Armada en la desconocida Guerra de la Cochinchina (1858). En estos momentos acometo el volumen 28º, en el que abordo la Anexión y Guerra en Santo Domingo (1861). El objetivo total programado, incluida la Guerra Civil de 1936, cubrirá un total de cincuenta ejemplares.



Luis Delgado Bañón

7/7/11

PRESENTACIÓN DE LA SAGA MARINERA ESPAÑOLA


Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es escritor y capitán de navío, en situación de retiro. En agosto de 1963 y tras la necesaria oposición, ingresó en la Escuela Naval como Aspirante de Marina. Posteriormente pasó por los empleos de guardiamarina, alférez de fragata, alférez de navío, teniente de navío, capitán de corbeta, capitán de fragata y, por fin, en 1996, capitán de navío, cargo que ocupó durante los últimos quince años que equivale en el Ejército al empleo de coronel.  Desde entonces ha estado vinculado al mar. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Hasta hace poco ha sido delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y director del Museo Naval de Cartagena, al que sigue ligado como miembro del Real Patronato.

IDEA GENERAL DE LA SAGA MARINERA ESPAÑOLA:

La finalidad de esta saga no es otra que mostrar los momentos principales de la historia particular de nuestra Real Armada, buenos, regulares y malos, de forma cronológica, con las prendas de diferentes colores que en cada momento aparezcan por el camino.
Comencé la Saga en la segunda mitad del siglo XVIII y pienso rematarla en la desastrosa Guerra Civil, que diera comienzo en 1936. Por esta razón, quienes hayan disfrutado de algunos de los volúmenes ya publicados, habrán encontrado ejemplares en los que se detallaban gloriosas y sangrientas batallas, otros de famosos descubrimientos o acciones corsarias de renombre, cuadernillos con temporales de olas montañosas capaces de engullir una catedral de tres cuerpos, pero también algunos de ocaso general, con escasa mar y graves problemas interiores. Me refiero, ahora en concreto, a los negros tiempos en los que se repetía de norte a sur y hasta en las estancias del palacio real, encabezados por el infame Deseado entre sonrisas, aquella frase que tan claramente indicaba la triste realidad: “La Marina, poca y mal pagada”. A esa frase doliente, más propia de bribón tahonero, debo añadir que, desde luego, muy escasa y peor pagada se encontraba la sufrida Institución marinera por aquellos años posteriores a la guerra contra el francés, pero con el honor de sus hombres a salvo y a resguardo de toda mancha. Y pocos eran los que podían presumir de tal condición en aquella camarilla real de innobles sentimientos y bastardas pretensiones.
He repetido en otras obras de esta Saga que, al exponer la historia de los pueblos no debemos ceñirnos a sus momentos de gloria solamente. Se trata de una táctica empleada por casi todos los autores dedicados a estas colecciones de novela histórica naval, que considero un gran error. Nuestra propia historia, como la de las demás naciones, muestra páginas de los más diferentes colores. Pero es importante exponer los lances negros, que también forman parte de nuestra sangre sin posible evasión. Hay quien asegura que la Historia conforma un conjunto de hechos en permanente repetición, como olas que arriban sin cesar a las playas. No obstante, defiendo que de esas páginas debemos extraer las necesarias lecciones y evitar atravesar las mismas o parecidas roderas, donde se desguazaron tantos anhelos patrios.